Esta peluca inteligente está conectada, sin cables, a un ordenador que le da instrucciones a su portador para guiarlo hasta un destino determinado, identificando su localización gracias a un receptor GPS integrado. Unos vibradores situados en diferentes puntos de la cabeza se activan según la dirección que se tome.
"El cráneo es una parte del cuerpo extremadamente sensible. Ahí sentimos y localizamos muy bien las vibraciones", explican en un artículo los desarrolladores de este objeto, Hiroaki Tobita y Takuya Kuzi.
Otra variante de este prototipo de peluca incluye captadores de señales eléctricas emitidas por el cerebro, que puede convertir potencialmente en órdenes.
Además de su función principal de esconder la calvicie, esta peluca tiene otras ventajas insospechadas: gracias a sus sensores puede medir la temperatura corporal, la tensión arterial o incluso grabar sonidos e imágenes que su portador podrá volver a ver después en una pantalla.
"Existe una gran cantidad de objetos para portar que incorporan componentes informáticos: gafas, ropa, zapatos, etc., pero la mayoría no han tenido éxito comercial", explicaron el año pasado los inventores de la "Smartwig".
Para ellos, su peluca, que puede confeccionarse con cabello natural, tiene una ventaja superior: "une lo natural con lo práctico".
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